Me sentí muy triste cuando leí en mi dictámen “Baja definitiva del IPN” en mayo de 2008. A partir de ese momento perdí las ganas de estudiar y decidí enfocarme únicamente en el empleo.
En ese tiempo tuve un novio, el cual fue partícipe de sumar más tristeza a mi vida, ya que decidió terminar con nuestra relación. Mis amigos de la escuela superior y dos amigas del trabajo, procuraban hacerme pasar ratos agradables para que yo no estuviera triste.
Pasó algún tiempo y conocí a Pepe: mi mejor amigo, novio, amante y segunda pareja formal en mi vida. Pasábamos momentos inolvidables ya que teníamos gustos muy similares. Era increíble ver que aquella persona tan esperada había llegado a ser mi esposo.
Nunca peleábamos ni gritábamos. Siempre nos dijimos: “Debemos decirnos la verdad, aunque eso ocasione dolor”. Llegó el momento de saber nuestras verdades y tuvimos que separarnos. Por azahares de la vida seguimos diferentes caminos. Una vez más perdí mis sueños e ilusiones; me volví fría y demasiado altanera. No me importaba nada a mi alrededor. Lejos de agradecer que la gente me hiciera ameno el día o intentara sacarme una sonrisa, me daba coraje escuchar que me apreciaba. Estaba enojada con todos y con nadie a la vez. Me sentía enojada conmigo.
No me arrepentí de lo que hice por varios años, sin embargo, me cansé de ver más por las demás personas que por mí. Una noche sequé mis lagrimas y comencé a convertir toda esa melancolía en coraje. Decidí registrarme para el examen de la UAM. Presenté el examen y me quedé.
Ahora corro para llegar a mis clases y también a mi empleo. Mis prioridades son: obtener buenos resultados en mi trabajo, para poder costear mis gastos y poder cursar la carrera. ¡Curioso! Tengo nuevamente sueños y la universidad me ha ayudado a recuperarlos.
A Pepe lo sigo viendo esporádicamente y estamos al pendiente uno del otro. Hoy sigo convirtiendo esas lágrimas en fuerzas y ánimos para terminar esta última entrada; así mismo escribo éste híbrido juego de mi vida, que sigue sin mostrarme lo que me tocará después.

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